Tovarer Jokili, tradición alemana que pasa de generación en generación

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El Jokili es el protagonista de los juegos de carnaval, un conjunto de rituales con carácter simbólico, que más allá de la diversión, son una verdadera expresión cultural de esta población y, al mismo tiempo, le ofrece a los visitantes la oportunidad de disfrutar de una autentica tradición alemana en Venezuela.

¿Cómo comienza esta tradición en Venezuela?

Esta costumbre llega a la Colonia Tovar gracias a las vivencias e iniciativa de un nativo de esta población aragüeña, el señor Pablo Dürr Misle.

Este coloniero confiesa que desde pequeño sabia quién era El Jokili, porque su abuelo Martín Misle le contaba historias sobre un hombre que jugaba al carnaval en su pueblo de origen y, además, le enseñaba canciones sobre este personaje. Pero que no fue sino hasta su visita a la ciudad de Endingen en 1973, para participar en la conmemoración de los mil cien años de la fundación de esta localidad, cuando pudo conocer algunos aspectos relacionados con la agrupación, lo que despertó su interés por esta pintoresca tradición germana.

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Dürr explica con gran orgullo que su segundo acercamiento a esta figura fue en 1974, cuando la familia Vollherbst, cuyos miembros formaban parte del Endinger Narrenzunft, visita la Colonia Tovar. Ellos le regalan una máscara en reconocimiento al interés que demostró por el grupo cuando estuvo en Alemania.

Este obsequio se convirtió, sin premeditación, en uno de los incentivos para que dos años más tarde se gestara la idea de crear una nueva organización que reviviera los cuentos de su abuelo.

Puede decirse que este objeto fue el punto de partida y, al mismo tiempo, pasó a la historia como la primera máscara del Jokili de la Colonia Tovar.

En cuanto al traje

El traje Jokili de la Colonia Tovar, es ligeramente diferente al del arlequín alemán. Ambos llevan una braga roja, pero en lugar de un juego de flecos con sesgo en blanco y azul, en mangas, cuello, cintura y bota del pantalón, el traje venezolano posee tres juegos de flecos, uno sobre otro, que exhiben los colores de la bandera nacional, delineados por un sesgo blanco.

La máscara es tallada en madera oscura, de pino ciprés o cedro dulce que debe secarse por 5 años, con la misma forma desde 1974; exhibe facciones toscas, una nariz pronunciada y una gran sonrisa, y se construye con un pantógrafo de dos copias (adquirido por Pablo Dürr en 1984), luego el proceso es completamente manual porque se debe tallar cada máscara para obtener sus rasgos, generando piezas únicas.

La máscara alemana se trabaja en madera o fibra de vidrio, de color claro y con rasgos completamente humanizados.

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¿Pero quien es el Jokili?

El Jokili es un arlequín vestido de rojo que recorre las calles y locales comerciales danzando, con la intención de contagiar a propios y visitantes la alegría de estas fiestas. Es el Jokili la figura emblemática del carnaval coloniero desde 1976. La costumbre es heredada de Endingen, (lugar de origen de la mayoría de los colonos) y existen desde hace 230 años en esa región.

Los accesorios son similares a los de Alemania; el cuello color blanco, el gorro de tres puntas, los zapatos de cuero rojo con un cuerno en la punta y los guantes blancos; son confeccionados por costureras de la zona y artesanos del estado Aragua.

También tienen elementos que no se hacen en el país, la vara de madera torneada “Jokilistäckä”, la cual se le ata una vejiga de cerdo seca, y el broce de metal con el que se sostiene la máscara.

Rituales con un toque venezolano.

Inician el día jueves antes del Carnaval y finaliza el día martes, simbolizando el despertar y la muerte del espíritu de carnaval. Cada ceremonia con características propias y llenas de jocosidad.

Aún cuando se conservan en esencia las normas y rituales de la asociación original, estas ceremonias se realizan con un toque criollo.

Existen variaciones en el traje, los instrumentos que acompañan los cantos, la manera de bailar y el tipo de humor de los ritos, basado siempre en el doble sentido de las palabras.

 

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